Los laberintos pueden ser oscuros o luminosos; hay laberintos que nos hablan de eternidades, hay laberintos como los de Borges que tienen como guardián en sus inicios, tigres amarillos y hay otros que, inundan el alma con olor a rosas.
Los laberintos son para los enamorados, para los desdichados de toda desdicha, los laberintos son para dar un alto testimonio que la vida es un impulso incontenible de luz siempre en expansión.
Pero cuidado, hay otros creados por el terror de la noche, por la maldad ejercida por elección, como lo fue la Inquisición, ese tribunal eclesiástico que investigaba sometía a tormentos y obtenida la culpabilidad "voluntaria", al reo se lo entregaba a las "autoridades civiles" para que actuaran en consecuencia. Laberintos terribles de los que Giordano Bruno; pudo haber escrito largos tratados o Galileo Galilei o los cientos de miles de judíos españoles.
La doctrina inquisitorial se afianzó a lo largo de los siglos y fue re-elaborada una y otra vez en los siglos XVIII y XIX especialmente en Francia y Alemania y fue la base para la barbarie de los nazis. La imitaron los soviéticos y màs tarde en América Latina las dictaduras con sus muertos-desaparecidos. laberinto antroplogico, histórico, sociológico; un laberinto que no deseo más para occidente.(basado en los escritos de Adolfo Kuznitzky)
No hay comentarios:
Publicar un comentario