martes, 8 de febrero de 2011

Por boca cerra no entran moscas

Pablo Neruda, Extravagario

Por qué con esas llamas rojas 
142fc496eac1104b24ae30fdcb1cffa1se han dispuesto a arder los rubíes? 

Por qué el corazòn del topacio 
tiene panales amarillos? 

Por qué se divierte la rosa 
cambiando el color de sus sueños? 

Por qué se enfría la esmeralda 
como una ahogada submarina? 

Y por qué palidece el cielo 
sobre las estrellas de junio? 

Dònde compra pintura fresca 
la cola de la lagartija? 

Dònde está el fuego subterráneo 
que resucita los claveles? 

De dònde saca la sal 
esa mirada transparente? 

Dònde durmieron los carbones 
que se levantaron oscuros? 

Y dònde, dònde compra el tigre 
rayas de luto, rayas de oro? 

Cuándo comenzò a conocer 
la madreselva su perfume? 

Cuándo se dio cuenta el pino 
de su resultado oloroso? 

Cuándo aprendieron los limones 
la misma doctrina del sol? 

Cuándo aprendiò a volar el humo? 
Cuándo conversan las raíces? 

Còmo es el agua en las estrellas? 
Por qué el escorpiòn envenena, 
por qué el elefante es benigno? 

En qué medita la tortuga? 
Dònde se retira la sombra? 
Qué canto repite la lluvia? 
Dònde van a morir los pájaros? 
Y por qué son verdes las hojas? 

Es tan poco lo que sabemos 
y tanto lo que presumimos 
y tan lentamente aprendemos, 
que preguntamos, y morimos. 
Mejor guardemos orgullo 
para la ciudad de los, muertos 
en el día de los difuntos 
y allí cuando el viento recorra 
los huecos de tu calavera 
te revelará tanto enigma, 
susurrándote la verdad 
donde estuvieron tus orejas.

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